Música para escuchar con tiempo Septiembre 29, 2006
Posted by carmelorestelli in Alberto Giménez Arnau, Música.13 comments
En http://longplayer.org/ (enlace LIVE STREAM) pueden escuchar el “Longplayer”, una composición generada por computadora a partir de grabaciones de cuencos tibetanos. Puede leerse una explicación en la página, en inglés. Si la entendí correctamente, la composición está formada a partir de 6 “canales” de grabación. En cada momento, la computadora está reproduciendo simultáneamente un fragmento tomado de una posición distinta de cada uno de los 6 canales. Cada dos minutos, la posición de lectura avanza a una distancia distinta para cada grabación, de modo que no se repetirá ninguna combinación de fragmentos hasta que hayan pasado 1.000 años. La composición comenzó a “tocarse” el 1 de enero de 2000 y durará (si los dioses no se oponen) hasta el 31 de diciembre de 2999. El efecto es sumamente relajante (recuerda un poco la banda sonora de algunas escenas de “2001″, pero mejor).
el estilo es verdad Septiembre 24, 2006
Posted by carmelorestelli in Editorial, Mauro Fernández.26 comments
El muchacho te dice que te quiere y resulta conviencente cuando lo dice. Y cada vez que te abraza te rompe una costilla, es algo que le sale así. El resultado de su amor es, para vos, un dolor permanente y algo que te pincha los pulmones cada vez que tomás aire. La manera de abrazar, el estilo que tiene el muchacho para abrazar no trae amor sino dolor.
Un roquer se pone remeras con frases anarquistas y a la entrada de sus shows te recibe la policía. Cuando escuchas las canciones entendés que la policía está donde debe: una sarta de lugares comunes, imàgenes infantiles y grandilocuencia pelotuda.
Parece que la situaciòn de los peregrinos sufrientes de la película “Ser digno de ser” es el colmo de la injusticia, pero la cámara no puede ponerse de su lado y los aplasta con un zoom o los retrata para el recuerdo excéntrico y decorativo del conquistador nationalgeografic.
La estudiante de fotografía fue a una villa y he aquí sus fotos: los chicos con mocos se ven a través de una ventana, los perros revuelven basura muy a lo lejos, alguien te mira con una sonrisa desconfiada. En el patio de un rancho miserable ella encontró dos florcitas. La estudiante querìa retratar la pobreza para mostrarla, porque la pobreza le parece mal. Pero lo que retrató es su miedo de clase y su frivolidad turìstica.
Moraleja:
EL GRAN ZAMBAYONNY Septiembre 12, 2006
Posted by carmelorestelli in Mauro Fernández, Música.17 comments
Zambayonny
La chota, un arma entre los dientes *
Zambayonny es el nombre conocido de un casi desconocido cantautor argentino. No ha sido editado, sus canciones circulan desde hace dos años de mano en mano.
Su obra consta de 5 discos, cada uno con 20 temas: Pensando en voz alta, La pistola de carne, Salita verde (canciones para niños), La pendeja puta que todos llevamos dentro y Milanesa de pija. Actualmente prepara un disco con 60 canciones: El inconciente de Zamba.
I.
No me hablés de amor
mientras me chupás la pija
porque no
se te entiende nada
Su madre recibió con las piernas abiertas a todos los cantantes que pudo. Ellos cantaban y el feto escuchaba. Por eso no es posible reconocer a un solo papá de Zambayonny, de todos hay un poco de leche.
De Zitarrosa le quedó algo en la manera de cantar, una idea rara del comunismo y el ánimo sentencioso. De Jaime Roos, un poco del ritmo y estribillos pegadizos. De Favio, la melancolía y el cariño por lo cursi. De Serrat, la mirada sobre cosas chicas. De Sabina, el modo afectado y efectivo de versificar y el gusto por las enumeraciones. De Silvio Rodríguez, un rastro melódico y algunos adjetivos. De George Brassens, la relación con la poesía. De Jorge Schusseim, cierta argentinidad oblicua. De Leo Masliah un humor prepotente. De Rodolfo Zapata la verdad sobre la vida.
La mala leche es de Zamba.
Yo soy la sombra negra del hit
y tengo el culo roto del glam
Me cojo un heavy sin presumir
y las tangueras trolas me van
A pesar de las notables influencias, el arte de Zambayonny no está en ningún lugar, es verdaderamente excéntrico. Si la categoría “marginal” siempre es infeliz e incierta, más desgraciado sería adjudicársela a Zamba. Más bien, su trabajo consiste en la apropiación y -a veces- degradación de fórmulas de la música popular. El eclecticismo hecho para la mierda.
II.
Me cago en los que nunca entienden nada
pero vienen a afinarme la guitarra
Como Dylan, Zambayonny no hace música, sino que fabrica canciones. La música está reducida al mínimo necesario para que eso que hace sea una canción. Y aunque la lírica es un problema presente, tampoco se trata de versos que resistan a la falta de música.
Todos sus discos están grabados en una computadora pedorra, con una guitarra española y un microfonito de lata. La voz tiene un efecto nada especial que la engrosa, la baja y la ensucia. Esta voz no viene de un estudio, ni de un escenario, ni de un disco. Viene de ninguna parte.
Puedo aburrirte igual que una murga,
puedo vestirme a lo alternativo
Tengo la falsa humildad de la cumbia
porque culeo con el Dios del estribo
Nuestro artista compuso más de cien canciones al hilo, demasiadas para dos años. Es que Zamba tiene mucho que decir, por eso sus magníficos estribillos tienden a variar: en cada repetición algún verso cambia, molestando al cantante acostumbrado y boludo que todos llevamos dentro.
III.
No me mientas no me mientas
porque yo, mi amor
probé la verga
No me mientas no me mientas
que alguna vez fui pobre y comí mierda
El pequeño Zamba ya la chupaba desde el vientre, mientras su mamá era empernada sucesivamente por los pijudos del cancionero latino. De esa temprana experiencia quedó en la obra de nuestro artista una extraña concepción del ser puto nacional.
Una de dos, o las dos: Zambayonny es un macho bastante puto, o es un puto bastante macho. Casi siempre en sus canciones se inclina sobre las mujeres con su verga nada metafórica, pero sus cantos también se abren al deseo por lo masculino cuando los amigos están al alcance de la mano.
Hay locos caminando por la calle
con técnicas para que te desmayes,
andá a saber si no te están buscando
porque el día de la verga está llegando
Pijas, pedazos, garchas, sables, chotas y porongas, emergen de un machismo exacerbado que se ahoga a sí mismo y pide una verga como snorkel. A propósito: los diversos nombres del pene nunca se usan como sinónimos ni por necesidad urgente de la rima, cada uno encaja en el lugar único que le calza. La cuidada relación entre cada uno de los nombres del pito y el hueco que le deja la canción es una de las marcas poéticas de Zambayonny.
Cuando se dice “te queda bien”
es que aprueban algo que se quedó,
o sea algo que se detiene o que se para,
o sea significa:
a vos te gusta mi choronga parada
Como la verga es su metro poético, Zamba la encuentra en todos lados: eufemismos psicologistas, estribillos de cancha, conversaciones de amigos, canciones románticas, relatos obscenos, educación sentimental, o cualquier otra cosa que sobresalga en la superficie del habla de los niños que quedaron bien educados.
IV.
Quién te dijo que si tengo la verga
como una cosa fea que me cuelga
no se pude chupar
no se puede chupar, mi amor
a chupar mi amor
Algunas de sus canciones son de amor pero no lo parecen. Muchas parecen de amor y no lo son. El amor se degrada para dejar lugar a asuntos aparentemente subsidiarios, los residuos del amor adquieren una potencia inesperada.
La degradación es una idea que se repite: cuerpos, amores, objetos y vidas se presentan tan deshechos que parece que no pueden morir más, pero Zamba los espera para volver a machacarlos en la tercera estrofa. Y a veces, también en la última.
El argumento lo discuto con la verga,
andá a saber si tu conchita me entretenga
Para este artista que moraliza, explica y (sí, también) protesta, hay sin embargo una acechanza constante, un doblez cierto e indecible de las cosas, cuya presencia relativiza su propio discurso y el ajeno. Como si se pudiera parodiar sin recurrir a modelos.
V.
Voluntarioso sin talento y convencido,
coge reinas chupa pija y linda letra,
desdichado con salud y buenos vinos,
gordo puto premio Nóbel y con tetas
Sus canciones nos quieren hacer creer que existe lo obsceno, el primer recurso notable es la abundancia de “malas palabras”. A la segunda pasada del disco, más allá y más acá de las malas palabras queda incomodidad, un asco persistente. Lo obsceno resulta ahora la exhibición de miserias, desvestidas de los estereotipos que las hacen más amables, y vueltas a vestir compasivamente.
No me pidas el sol mi amor
porque quema, quema como loco
No me pidas el sol mi amor,
la poronga es el helado de los crotos
Lo escatológico no termina de ser metáfora ni mera provocación, sino que es la clave de una poética. La “mala palabra” es la última palabra posible: “no me importa, no me importa, no me importa porque tengo poronga”, dice Zamba en una de sus canciones programáticas.
VI.
Luna, satélite conchudo de la tierra
yo no sé para que mierda tanta vuelta,
sos la puta blanca de la noche negra
sos el blanco de las pajas
que se clava el corazón en desventaja,
sos la eterna compañera
que ilumina y no visita mi catrera
A trescientos ochenta y cuatro mil
quilómetros de mí
es difícil mandarte a la mierda
Caliente de día, de noche tan fría,
adelgaza y engorda, ilumina y se borra,
yo sé cuál es tu tipo de mujer…
que estoy cansado de querer
(*) En negrita, versos de las canciones de Zambayonny
Adrián De Rosa
Mauro A. Fernández
(publicado en la revista “Otra parte”, set 2006)
based on a true story Septiembre 5, 2006
Posted by carmelorestelli in Bandana, Cine.7 comments

Hace poco me hicieron ver una película de tiburones en la que no pasaba nada. Básicamente, a una pareja que se queda por error en medio del mar se la comen los tiburones. Aquellos que la vieron recordarán el título; para los que no, ni vale la pena mencionarlo. Se trata de una película de bajo presupuesto, con una sola cámara, que recientemente ha tenido mucho éxito de taquilla.
La película, en su aspecto argumentativo, no tenía momentos destacables. Pero, para dar fuerza a esta debilidad argumentativa, tanto quienes me la recomendaron como la misma imagen de la tapa del DVD decía: “basado en un hecho real”.
A veces me da por contar historias y mucha gente insiste en preguntarme: “¿Eso pasó de veras?”. Y no me tomo el trabajo de contestar lo que debería:
Cualquier narrativa debe sustentarse por sí misma.
Ese es el principio que asumo ante las novelas, los cuentos, los guiones de película, las cronologías históricas y los catálogos de oferta de los supermercados.
Un mal guión no se salva porque alguien le añada que “está basado en un hecho real”, porque toda historia (sea con pretensiones de reproducir la realidad, o con pretensiones de ficción) es una construcción a partir del punto de vista de alguien. Incluso, lo que sea un “hecho real” es algo discutible y en continuo proceso de resignificaciones e interpretaciones. Cuando la narrativa es muy, muy mala e inverosímil no se puede apelar a que fue la realidad la que proveyó tal narrativa, porque la realidad no provee de nada a menos que hagamos una interpretación de ella. No existe un hecho desnudo y objetivo, ni un lenguaje neutro que sirva para comunicar tales hechos. Aun el lenguaje científico está impregnado de subjetividad. Los hechos reales nos son por completo inaccesibles.
Por otra parte, ¿Cuál es esta obsesión con la realidad? ¿Dónde está la motivación de quien va a entretenerse al cine preocupado por si lo que ve es mentira o verdad? “No me gustó Patch Adams, pero después cambié de opinión porque es una historia verdadera”, escuché decir a un espectador de cine con criterio vacilante (Espero no verme en la obligación de aclarar si este comentario es real o ficticio). ¿Qué fue lo que entendió este espectador para considerar aceptable algo que había descartado por ser un bodrio? Nada menos que la ficción de la realidad. Hay algo que tranquiliza a los espectadores y que le hace el trabajo más fácil a los cineastas y cronistas de noticieros: la realidad está ahí, accesible, de una vez por todas y la hemos captado con nuestras cámaras.
La ficción es esta: hay una conexión entre el lenguaje (verbal o en imágenes) y el mundo real. La otra ficción, más peligrosa es: la realidad tiene límites claros, precisos, y esos límites pueden conocerse si de antemano nos dicen de qué lado del límite están las historias que nos cuentan.
(Este post debe considerarse como una parcela de la discusión que abrió Mauro Fernández en su último post: “los periodistas son peor que la policía”. Casi todo lo que yo diga de aquí en adelante será, de manera inevitable, un subconjunto de los problemas que con tanta agudeza vio Mauro)
UNA PUBLICIDAD DE MIERDA Septiembre 4, 2006
Posted by carmelorestelli in Ana San Marin, Publicidad.5 comments
Es igual que si para promocionar a la nueva camada de actores modernos, mostraran a los queridos actores viejitos olvidándose las letras, tropezando con el decorado o muriendo de un paro cardíaco en escena.
Repito: ¡Maricones! y claro, ¡Traidores!



