odio Octubre 31, 2006
Posted by carmelorestelli in Mauro Fernández, Televisión.12 comments
hoy vi el programa del cerdito
andi cusnesof
entra a la villa, besa a un pobre, antes
se hace amigo de los gendarmes
que hacen un cordón alrededor de la villa para cuidar lo que siempre
cuidan los que tienen uniforme
y siempre son amigos de andi cusnesof
entra cusnesof a la casa del pobre que recièn besó
observa que hay un televisor “tenès televisor”
dice “todos ustedes tiene televisor…”
no hay nada peor que andi cusnesof
yo prefiero a los nazis, lejos lejos lejos
muy lejos, los nazis
no tienen tantos programas de tele como los pergolinos
y su repugnante ideologìa no está protegida
por la repugnante conformidad de todos los que no viven en esa villa
y miran su televisor
yo quiero un programa en el que andi entra a la villa
y lo matan a patadas por una merca que debìa
yo me sumo, alguna patada le doy
yo odio mucho a estos pergolinos
los odio
porque son peor que la policia
peor que cavallo
peor que los nazis
esa pura mierda de la clase mierda
que es lo peor
un pelotudo que ya de chico era gracioso
y hacía reir a sus tìas
hermanas de sus padres psicólogos
què asco
UN DISCO DE MIERDA Octubre 25, 2006
Posted by carmelorestelli in Ana San Marin, Música.53 comments
Tuve la puta mala fortuna de escuchar el disco sobre los Cuarenta Años del Rock Nacional llamado “Escúchame entre el ruido” (y está bien que lo aclaren). Obviamente me lo bajé de Internet porque antes de comprarlo original me gasto la guita en culebras para criar en el inodoro.
La cosa es así: Lito Vitale (ese pianista aburrido y con una hija tan puta como mala actriz que salió en Play Boy mostrando la arcada del camino asfaltado bajo un felpudito tallado con la forma del conejito canchero – ¡Que nivel! ¡Que puta sutileza! ¡Se depiló un conejo en la concha y se sentó arriba de una bola espejada, que genia, que artista, que concha reflejada por mil!) en fin, Vitale juntó a muchos músicos nacionales (todos son amigos de él o le siguen el juego porque les provoca ternura) luego les hizo elegir un tema de otro músico, los grabó a todos, y los editó.
El disco es una mierda que chorrea por los bafles, sin ir más lejos el GRAN GANCHO DE ESTE DISCO es que Vitale consiguió al Indio Solari (¡ahhhhhhhhhhhhhhhhhh que importante! ahora borro el Mp3 y lo compro original, es más compro dos o compro tres y los reparto en las villas para que se ilustren). Para los que no lo tienen, el indio Solari es ese pelado (como Luca, como Cordera, como el Bahiano, como el ladrón de la Mosca, como Zeta… ¡Que original, buenísima la idea de pelarse!) que cantaba textos crípticos en los redonditos de ricota, esa banda que cada vez que tocaba había quilombo y no daban notas, bueno, algunas dieron después, y que no tocaban en estadios, bueno, después si tocaron. Bueno, El Indio Solari (ahhhh, ¡está el Indio!) eligió El Salmón de Calamaro para grabar y se convirtió en el corte del disco y también en el tema que abre el Volumen Uno (porque son dos) de este recopilado plagado de mediocridad compositiva e interpretativa y mal gusto.
Y FALTA CHARLY (el más importante músico del Rock Nacional no está, igual… ¿quién se va a dar cuenta?… es como si en lugar de poner a Cristo en la cruz, ponemos a un gordo pelado como Luca, o como el Indio, o como el ladrón de la Mosca ¿quién se va a dar cuenta? es como si reemplazamos a la sal por… por miel ¿total? ¿quién va a fijarse en ese detalle?) pero están LOS TIPITOS (esa banda que hizo un tema horrible contra Charly porque los había mandado a la mierda y que no se atrevieron a poner en sus discos porque no tienen huevos, pero sí lo tocan en vivo – lo tengo grabado, se llama Tío Bigote, búsquenlo en E- Mule ¡Búsquenlo que se van a reír!) acá grabaron DIME QUIEN ME LO ROBÓ ¡QUE ES UN TEMA DE CHARLY! – ¡Qué grosos! ¡Qué principios!)
Igual no sé qué mierda hacen estos tipos (o tipitos) en este disco de 40 años o Árbol (esa banda con letras pelotudas y adolescentes que se hacen los capos porque meten un violín – ¡ahhhhhhhh un violín me hacen acordar a Mozart, la puta madre! ¡ahora si! les compro todos los discos porque tocan el violín, no importa que lo tocan como el culo, Santaolalla les dijo que estaba bien (Santaolalla es ese hippie devenido en empresario al cual los músicos le chupan la pija porque descubrió a MOLOTOV (ahhhhhhhhhh, MOLOTOV, ¡QUE LETRAS! ¡QUE MÚSICA!) y ganó un Oscar como Drexler.
Bueno seguimos, el cantante de Babasónicos (ese con pinta de gay que se coge todo lo que camina) hace muy mal PENSAR EN NADA de Gieco (ese que escribe como si fuera el diario de hoy y la última metáfora que escribió fue “es un monstruo grande y pisa fuerte”. La versión es lamentable, como la de los Piojos (esos que tendrían que pasar por fonoaudiólogo para que se les entienda una puta palabra) haciendo el Viejo en Pappo, (¡ahhhhhhhhhhh! ¡Falta Pappo! no teníamos ni una puta versión de archivo para incluirlo al pobre Pappo, pero bueno, ¡Está el Indio!)
Claro que en 27 monstruos de dos cabezas (el tema y el autor cruzado ¡que idea! ¡genial! ¡este Lito no para!) algunas cosas están bien, bastante bien, pero no es el caso.
El caso es que el rock nacional no aprendió nada en 40 años, sigue siendo hippie, aburrido, sin vuelo, sin originalidad, haciéndole caso a los arquetipos que la derecha les asigna a los músicos, salvo los de siempre, esos que respondieron con canciones: el Flaco, Charly (¡Que no está!) y algún Fito antes de volverse la persona más pelotuda del ambiente con sus modismos extralimitados, sus letras patéticas, su big band sin alma, su peinado empresarial, sus novias famosas, sus discos intrascendentes. A esta trilogía de uno y medio casi dos, habría que sumarle alguna canción que otra perdida por ahí, el resto es un refritado, lavado, desangelado, descontextualizado que me hizo acordar a los discos homenajes que hacen Víctor Manuel y Ana Belén cuando empiezan a pasar hambre.
La balada del diablo y la muerte, de la Renga es el ejemplo final. Sin dudas es la peor canción de la historia del rock, no solo por mal, mal, muy mal escrita, sino por ambiciosa. Usa “como laucha por tirante” que está prohibido por la ONU, en fin acá está cantada por Andrés Jiménez (ese que canta en A.N.I.M.A.L. ¡Si! ¡Es una SIGLA! porque ANIMAL estaba registrado, se los juro) bueno, ya sé que nadie conoce un puto tema de A.N.I.M.A.L., pero acá canta ese tipo y el chiste final es que REEMPLAZARON GUITARRAS POR VIOLINES. ¡Ése es el concepto de este disco de mierda!
No me cuesta nada imaginar la charla de producción en una mesa de un bar de Palermo
Conversan Lito y alguien que lo quiere.
- La idea es hacer que los cantantes interpreten canciones de otros… ¿te va?
- Buenísimo
- Yo lo consigo al Indio porque toqué en los Redondos y el resto viene porque está él, yo igual en algún tema voy a tocar porque es mi proyecto
- Y claro, te lo merecés también
- Y si, si, la verdad que si
- ¿Va a estar Charly?
- No, bueno, pero ¿Quién se va a dar cuenta? ¡Está el Indio!
- Claro, claro…
- Y ponemos violines para que sea más cool
- Ah, genio, genio
- Si, si, y además toco el piano… ja ja ja ja
- Che ¿Y Calamaro está?
- Bueno, tampoco, pero… está Fontova
- Bien, es igual, lo mismo…
- Si, si, mejor Fontova, perfil más bajo
- ¿Y Pappo?
- Se murió
- Ah, cierto, cierto
- ¿Y Fabiana Cantilo?
- Bueno, tampoco, ¿Quién la conoce? está…Ulises Butrón
- ¿Quién?
- El de la guardia del fuego
- Bueno, yo soy de otro palo… no lo conozco pero seguro que si está en tu disco es porque es re-grosso
- Claro, claro, es re grosso, hizo “El amor es mas fuerte”
- Ah, ¿Esa no es de Tanguito?
- No, no, Tanguito no hizo ninguna… es un mito, es una película
- ¿Y Fito está?
- No, tampoco, está filmando, no puede venir… pero está… Hilda Lizarazu
- ¿Quién?
- Una que era corista de Charly
- Ah, bueno, no está Charly, pero está su ex corista, buenísimo, sos un genio
- Se va a vender como pan caliente
- Si, como los discos homenajes de Víctor Manuel y Ana Belén
- Si, seguro, y está el Indio.
Una película… dudosa Octubre 23, 2006
Posted by carmelorestelli in Alberto Giménez Arnau, Cine.9 comments
Fui a ver “La dama en el agua”, la última de M Night Shyamalan (Sexto sentido, El protegido, La aldea). No les voy a contar de qué va la película, porque no es mi estilo: hay gente que todavía no la vio y los críticos de cine que cuentan lo que pasa en la película se van al infierno, donde les tienen reservado un castigo muy refinado: los sientan en una cómoda butaca de una sala de cine vacía y les proyectan un policial nunca antes visto, con una intrincadísima trama de misterio pergeñada por el mismísimo Diablo. Pasada la mitad de la película, cuando el condenado ya está tan absorto en intentar desentrañar el enigma que hasta olvidó su triste destino post-mortem, se abre una puerta y en el rectángulo luminoso asoma la silueta de un sirviente del Maldito, que dice:
— ¿Todavía no se dio cuenta de que el asesino es el chofer?
La puerta se cierra y el demonio desaparece. Este castigo se repite una y otra vez, siempre con una película nueva (el Diablo es endiabladamente creativo), por toda la Eternidad. Y bien que se lo tienen merecido.
Tampoco esperen que califique la película, si es buena o mala (ya el título de este post alerta sobre mi indefinición). No se hagan ilusiones, yo no soy crítico de cine y aunque lo fuera, las definiciones tajantes no son lo mío. Si quieren averiguarlo, vayan a verla y después me cuentan lo que les pareció por este medio; estoy seguro de que el debate será interesante. Yo sólo me creo en la obligación de advertirles que en el cine me aburrí soberanamente, desde el principio hasta el final (salvo una parte por la mitad de la película, donde realmente la historia me absorbió), y que no fui el único aburrido, a juzgar por el ruido constante que hacían los otros espectadores al acomodarse en sus butacas (alguien dijo que el mejor crítico de teatro es el culo, y podemos extender la genial humorada perfectamente al cine). Pero luego de salir del cine reflexioné y creo que entonces entendí por dónde pasaba la cosa. Ya me ha pasado: cuando hace unos años fui a ver “Tropas del espacio” (de la que alguna vez debería escribir algo), mientras estaba en el cine me pareció malísima y sólo media hora después, caminando hacia casa, la verdadera naturaleza de lo que el director había querido hacer cayó sobre mí y me sacudió como una revelación. Chapeau!
Volviendo a Shyamalan, a su joven edad (nació en 1970) ya logró hacerse un lugar en el panteón de los directores de cine “de culto”, esos que logran darle una impronta tan personal a todo lo que hacen que sencillamente uno tiene que ver cada nueva película que hacen, como diciendo “¿qué habrá hecho ahora?”. Pareciera que cada creación individual sólo tuviera sentido en el contexto de la “obra” completa; como si cada nueva película fuera una tentativa más elaborada de expresar una misma idea recurrente que los obsesiona y que sólo comprenderemos al final de su carrera. Pasa con Spielberg, pasa con ese genio que es Tim Burton: tuve que ver muchas de sus películas para entender a medias el pedo mental de El joven manos de tijera; y cada vez me convenzo más de que también Shyamalan tiene algo que decirnos que excede el marco de una sola película. Por estos lares, confieso que fui seguidor de Eliseo Subiela, pero creo que ya no puedo seguir siéndolo después de la segunda parte de El lado del corazón o No te mueras sin decirme a donde vas. (Me llevó menos tiempo desencantarme de Marcelo Pyñeiro: bastaron Tanguito y Caballos salvajes para entender que ya nada de lo que haga puede interesarme.)
Si a pesar de haberme resultado mortalmente aburrida, no digo que La dama del agua es una mala película, es porque temo que Shyamalan la hizo deliberadamente así, sabiendo que buena parte de quienes la vieran nos íbamos a aburrir como ostras, y que ahora debe de estar riéndose de todos nosotros; que el muy cabrón lo hizo a propósito, nos puso una trampa y caímos en ella como chorlitos. Si mi sospecha es cierta, en vez de filmar una historia que sencillamente agradara o entretuviera al respetable, Shyamalan se propuso hacer un experimento sicológico, sociológico o estético con su público, dividirlo en una mayoría de personas que manifiestamente no iban a cazar ni medio y una minoría de espectadores que sabrían entrar en juego. Un juego que podríamos resumir así: él nos cuenta una historia sobrecargada, un inverosímil cuento de hadas (a bedtime story), que al resto nos va a parecer absurdo, aburrido, estúpido, tedioso, ridículo, a menos, claro está, que seamos capaces de hacer lo que nos pide y adoptar otro punto de vista (una película como El sexto sentido, que marcó un corte clarísimo y bienvenido en el decadente cine de terror norteamericano, también fue posible sólo mediante un cambio de punto de vista). Eso que espera Shyamalan de nosotros lo explica claramente durante la película (llena de guiños autorreferenciales), y no es algo fácil de hacer (quizá sea esa la moraleja de la historia). Pero si somos capaces de hacerlo, entonces la película tal vez se salve, y nosotros con ella. Si es así, me saco el sombrero ante la manera arriesgada y algo retorcida que eligió el director para componer esta obra abierta que sólo puede cerrar con la complicidad del espectador (aunque me molesta cierta falta de sutileza).
También reconozco que fui a verla para ver actuar una vez más a ese pequeño gran actor que es Paul Giamatti, y que no me defraudó. La rubia Bryce Dallas Howard aporta su belleza gélida y distante, pero creo que sobreactúa un poquito. Y los cazadores de perlitas con buena memoria para las caras van a encontrar en un papel secundario a una de las manicuras que se burlaban de Elaine en el capítulo de Seinfeld en el que nos enteramos de que Frank Costanza habla coreano y tiene un problema de mal olor en los pies.
ATENCIÓN (agregado a las 11.22 del lunes 23 de octubre): La lectora Bandana desafía el justo castigo divino explicado en este post y en el segundo comentario cuenta el final de Los Otros y de Sexto Sentido. Se creen que es joda. Que pueden hacer lo que se les cante con sus vidas. Que el infierno es un invento de los curas. Al final, voy a tener que darle la razón a Benedicto XVI, el secularismo de esta sociedad podrida asusta. No digan que no les avisé.
Una película de mierda (5) Octubre 16, 2006
Posted by carmelorestelli in Bandana, Cine.32 comments
A veces uno teme que una impresión momentánea, puramente subjetiva, empañe la recepción de una película, de una telenovela o de cualquier programa de televisión. Uno se acerca con ingenuidad; poniendo lo mejor de sí y deseando (sobre todo poniendo empeño en el deseo) estar verdaderamente entusiasmado.
Mi hermano me recomendó una película que ya traía muy buenas críticas: “Derecho de familia”. Como mi hermano y yo tenemos gustos muy parecidos, pensé que si a él le había gustado, a mí también debería gustarme. Llevé el televisor a la pieza, compré frutillas y me preparé para una hora y media de entretenimiento.
Durante los primeros quince minutos estuve a la espera de una trama interesante, de gags divertidos, de (por lo menos) cierta ternura en las relaciones humanas (porque la película parece que quiere hablar de eso también). Pasados los quince minutos de gracia, tuve que desilusionarme.
La película no existe.
Hacía tiempo que no veía una película tan aburrida, tan insípida y tan desmembrada. La trama parece construirse con retazos yuxtapuestos de situaciones y problemitas cotidianos de una clase media-alta judía. Como si el director dijera “ahora vamos a agregar esto, después esto otro”: una sucesión de imágenes sin fuerza narrativa, monótona hasta la náusea.
El actor (del que no me acuerdo el nombre, pero es el que se hizo famoso como el Walter de las propagandas de Telefónica: lo llamaremos simplemente “Walter”) hace de abogado, hijo de abogado, que se enamora de Julieta Díaz.
Toda la tensión narrativa descansa en esto: Walter da clases de derecho en una universidad pero su padre quiere convencerlo para que trabaje en su buffet. Walter conquista a Julieta Díaz y tiene un hijo con ella. El padre de Walter se muere. Walter, entonces, para seguir con la tradición familiar, se mete en el buffet de su padre. Fin de la película.
Jamás, ni de cerca, se rozan cuestiones sociales ni económicas; mas bien se apunta al costado naif de las relaciones humanas: el padre que sueña con que su hijo siga por el mismo camino; el hijo que quiere “hacer su vida”. Todos profesionales, todos pulcros y bienpensantes. No se habla de lo difícil que es trabajar como abogado ni como docente en una universidad. El dinero jamás es un problema. El único traspié lo tiene Julieta Díaz cuando le embargan (o algo así) los instrumentos con los que hace Pilates. Pero el abogado Walter se los recupera. Así funciona el mundo: hoy algo sale mal, pero después sale bien. Esa es la ética universal de Burman.
Por un instante pensé que la película iba a dar un giro: cuando Julieta Díaz, que es profesora de Pilates, se va de viaje. Pensé que se mataba, pero no: vuelve.
Los actores hacen eso: actúan. Fingen. Hacen como si se creyeran el patético guión del pseudocineasta Burman. Julieta Díaz, única actriz excelente, está opacada por un papel deslucido, inverosímil, flaco, sin fuerzas. El único que actúa bien es el que hace de hijo de Walter y de Julieta Díaz. Pero eso no es mérito, porque el chico (de unos tres años) no está actuando; está haciendo lo que hace cualquier chico de tres años: improvisa tiernas incoherencias y babea.
Ya “El Abrazo Partido”, anterior film del director, me dejó la impresión de que no era una buena película y de que el director era un pelmazo; pero podía estar equivocado porque era una única película. Ahora sostengo firmemente que ambas películas son una mierda y que todo lo que ha hecho Burman es entretenimiento para viejas de clase media que se emocionan porque su hijo o su nieto triunfan en el mundo profesional y amoroso. Sin embargo, me sigo encontrando con gente que elogia a este infame subproducto de una visión burguesa de las relaciones sociales y, como ya habrán notado, encima ha salido como favorita candidata al Oscar.
Es evidente, ante esto, que mis impresiones claras y firmes están teñidas de una gran subjetividad. Quisiera que los lectores de este iracundo blog opinaran sobre esta película y me hagan ver todas esas cosas que sí vieron quienes la votaron para el Oscar. O acuerden conmigo en que nada bueno puede esperarse de Daniel Burman.
Buenos Aires no fuma Octubre 12, 2006
Posted by carmelorestelli in Editorial, Rosa O´Henrry.110 comments
Desde el 1 de Octubre no se puede echar humo en ningún lugar público de Buenos Aires. Una nueva ley, ordenanza o alguna otra garcha por el estilo lo prohíbe. Buenos Aires esta más fea, más gris, más absurda, más facha. Pero un montón de imbéciles andan felices por la calle por la nueva prohibición. Se sienten libres de humo (que carajo es eso!), ya no son fumadores pasivos (otro fabuloso invento del marketing fascista), se sienten plenos y no saben por qué. El daño colateral del cigarrillo es un invento absurdo, pero por algún motivo resulto creíble para la mayoría de los parásitos que pululan por calles, bares, bancos y etcéteras.
¿Qué es lo que hizo que todo este asunto del fumador pasivo, el humo lateral, el terrorismo de la nicotina no pareciera un invento? Mi respuesta es: están chochos con la prohibición, les gusta. Argumentos han fabricado de sobra para justificar la aberración, pero cuando los argumentos son tantos, de tan diversa indole y de carácter tan marcadamente cientificista, no queda otro remedio que sospechar, o preguntarse al menos cuales son los verdaderos motivos de la prohibición.
Citando a Freud cuando dijo “un habano a veces es un habano”, riéndose de todos los boludos que se regocijaban en la sobreinterpretación de cualquier asunto, me río un poco de mí cuando me pregunto sobre el verdadero motivo de la prohibición. Está a la vista, a veces una prohibición es una prohibición.
LA MODA ME MATA Octubre 6, 2006
Posted by carmelorestelli in Ana San Marin, Música.12 comments
Esta canción me tiene que gustar a la fuerza, está hecha para mí, la escucho arrodillada con la cabeza entre los parlantes metiéndome el estéreo en la columna vertebral, los punteos eléctricos me descargan voltios y me obligan a cantar con su voz fuerte diciendo todo el tiempo lo mismo, de una forma o de otra se convierte en la nueva línea de mi ideología, mi cabeza repite textual con una boca y con la otra, mas bajito, lo que yo pensaba antes de poner play sobre mis rodillas que se están astillando contra el suelo, soportando el peso casi muerto de un cuerpo que tiembla con los platillos voladores de un baterista loco que golpea para matar esos parches huecos invocando el ritmo del hombre de cromagnon que pugna por su evolución entre bombos que llenan plazas y estadios bajo la voz metálica que arenga el final del comienzo de los tiempos, de los tempos, mis oídos sangran de amor con cada acorde menor de sus teclas blancas y cabecitas negras estaqueadas pero veloces bajo los dedos pentagramados largos y blancos de uña comida hasta el hueso, es la melodía para siempre, el coro que anuncia la repetición del camino conocido, a comprar el pan y el vino ya fui muchas veces por la profundidad de un bajo destrasteado que transporta todo el mundo que lo rodea a su propia existencia dura en el aire, en el aire denso de su voz grave, grave y delicadamente terminal que me lleva a apretar los párpados con furia para no distraer los demás sentidos, el suelo vibrando, la música que viaja hacia mí y me golpea hasta hacerme bailar, bailar y llorar, llorar como una víctima a corazón abierto y manos enlazadas frente a su belleza feroz. 

