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EL MEJOR CORTO QUE VI EN MI PUTA VIDA (6) Último corto por ahora Marzo 21, 2007

Posted by carmelorestelli in Ana San Marin, Cine, El Tío y el Sobrino.
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Con el final del verano se termina la primera y exitosa entrega de “El Tío y el Sobrino”, que constaba de 6 cortos y que superó ampliamente las expectativas de todos.

El último corto de esta etapa es el que postearé hoy y se titula “Una cita con el tío”.

De todos modos les quiero decir a los fanáticos de esta saga, que ya se están escribiendo y filmando los nuevos capítulos que apenas salgan del horno los iré posteando en el impredecible Submundo del Espectáculo. Por lo tanto estén muy atentos porque las novedades llegarán antes de lo que imaginan.

Obviamente los nuevos sketchs tendrán algunas novedades impensadas en los guiones, en las escenografías, y en los vestuarios. Aunque sí mantendrá a los actores y a la cortina musical de Zambayonny quien prometió incluirla entera en su próximo disco, Salita Negra.

Gracias a todos los que mandaron argumentos, hemos llenado el cupo y ya no podemos aceptar ninguno más.

Espero que disfruten de este último corto. Nos estamos leyendo.

EL MEJOR CORTO QUE VI EN MI PUTA VIDA (5) ADEMÁS ¿ POR QUÉ ESCRIBE MAL ARJONA? Marzo 14, 2007

Posted by carmelorestelli in Ana San Marin, Cine, El Tío y el Sobrino, Música.
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Llegó el quinto video de la saga del “Tío y el Sobrino”, el de hoy se titula “Durmiendo una siesta con el Tío” y quiero contarles que entre los cuatro videos anteriores ya se han sumado ¡DOS MIL DESCARGAS! (¿Cuántas salas de cine llenas son eso?)

Se siguen aceptando argumentos para las nuevas sesiones de filmación en el mail o en los comentarios. Sean creativos porque la crítica se está poniendo pesada. ¡Ja!

Por otra parte, como ésta es mi columna semanal (que trae de regalo un corto) voy a plantear un pequeño debate porque parece que ahora (o siempre) todo es una simple cuestión de intenciones.

Eso es lo que se juzga en el arte contrariamente a lo que ocurre en la vida real: Las Intenciones. (Me lo imagino a Maurito con ganas de responder antes de seguir leyendo, un abrazo Maurito)

Veamos.

Habitualmente los paradigmas de los malos escritores de canciones son Ricardo Arjona o Iván Noble según el tipo de grupo en el que se discutan estas importantes cuestiones. Hasta acá posiblemente estemos todos de acuerdo, sin embargo creo que en verdad no son los peores, ni mucho menos.

Por ejemplo nunca oí recalcar lo mal que escriben canciones Cristian Castro, Enrique Iglesias, Ricky Martin, Chayanne, el de La Mosca, Django y etc. supongo que por el simple hecho de que no aspiran a hacerlo bien.

Entonces: ¿Es mejor andar desnudo que con ropa a la que se le vean las costuras?

Todo esto me tiene un poco harta, no concibo la idea de dividir a los que hacen cosas entre los que querían hacerlas bien y los que no. No es que no me moleste que se noten los objetivos no logrados, pero resulta que a los que más les jode estas falencias son los mismos que luego retiran la navaja crítica al oír (y algunos bailar) otros temas comerciales.

Por último lo mejor: Me dicen “Lo que pasa es que a Ricky Martin, Enrique Iglesias, etc. (o sea: el 80 % de la música que suena) ni siquiera se los puede criticar” ¡Claro! entonces concluyo que estas personas descuentan que Arjona escribe mejor que el 80 % de lo que se oye en las radios. ¿No será mucho?

EL MEJOR CORTO QUE VI EN MI PUTA VIDA (4) además algunos renglones de Iván Noble en Intemperie Marzo 7, 2007

Posted by carmelorestelli in Ana San Marin, Cine, El Tío y el Sobrino, Música.
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Bueno, para los desesperados que llenaron mi casilla de gmail (ahhhh no tenés seguidores Anita!) preguntando ¿que pasó?¿por qué no subieron el nuevo corto? bueno, acá está el cuarto video del Tío y el Sobrino con una puesta en escena mucho más jugada y algún desnudo censurable, titulado “En la ducha con el tío”

Justo Maurito había colocado un post el día lunes y siempre tratamos de dejar un par de días entre los post para que maduren, por lo tanto no siempre serán los lunes los días en que suba un nuevo corto de esta saga cada día más popular (el tío ya tiene club de fan en Wilde)

Llegaron también varios argumentos para que ellos filmen, uno de los que más me impresionó lo mandó Paola Genovesse y decía: “Que el tío y el sobrino hagan el juego de la copa para comunicarse con la tía muerta”. Terrorífico. Quédense tranquilos que todos están en pre producción y pronto los verán en este mismo Blog. Se siguen aceptando propuestas argumentales a anasanmarin@gmail.com. Gracias.

Para terminar (y antes del corto) les dejo algunos renglones del último disco de Iván Noble titulado Intemperie. Los seleccioné yo misma con auriculares puestos y tomando merca.

- Entramos de colados a la última cena.
- Dios salió de nuevo peor empleado del mes.
- Juntamos basuritas en el ojo del alma.
- Tu sonrisa se hizo el pan con dulce de mis mañanas.
- Si su mirada fueran dos pistolas yo no contaría el cuento.
- Voy a darme una ducha, voy a escuchar a Dolina.
- Me pesa el alma como un jabalí.
- Otra vez me olvidé de sacar la basura del baldío de mi corazón.
- El florero se lava los dientes.
- Otra vez me olvidé de cambiar los pañales del desastre de mi soledad.
- Desde que me echaste a cascotazos de tus besos.
- Corro hasta mis penas, que me sacan dos cabezas, y vuelvo con la lengua afuera.
- Pero soy un cachivache cuando no te tengo a mano.
- Cada cual es cartonero de sus suerte.

Iván Noble – Intemperie.

Ahora si, besos negros para todos y disfruten del séptimo arte.

EL MEJOR CORTO QUE VI EN MI PUTA VIDA (3) Febrero 27, 2007

Posted by carmelorestelli in Ana San Marin, Cine, El Tío y el Sobrino.
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Acá les dejo un nuevo corto de la ya consagrada saga del “Tío y el Sobrino” como lo hago al principio de cada semana para demostrar que no todo es crítica salvaje en el submundo sino que también ofrecemos comidilla a las fieras.

En este caso se titula “Escribiendo una carta de amor con el tío” y confirma la eterna parábola sobre las exigencias del amor y sus diferentes ópticas.

Una novedad: A partir de este momento (y solo por marzo) se aceptarán argumentos para que filmen el Tío y el Sobrino, por lo tanto cada uno de nuestros más de mil lectores semanales podrán jugar a ser guionistas de cine, para luego ver plasmada sus ideas en la pantalla.

Espero que disfruten de este corto. Se esperan propuestas, el set de filmación y los comentarios quedan abiertos.

EL MEJOR CORTO QUE VI EN MI PUTA VIDA (2) Febrero 19, 2007

Posted by carmelorestelli in Ana San Marin, Cine, El Tío y el Sobrino.
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Llegó el lunes, y como fue prometido anteriormente, posteo otro corto. No creo que les den el Oscar al mejor corto extranjero porque la Academia nunca tuvo huevos para nominar producciones independientes en serio, no esas producciones que ellos llaman “baratas e independientes” porque solo invirtieron cinco millones de dólares y el padrino que los acomodó en las salas del mundo no es recibido por la CIA (para el que no lo sabe: La Academia de Hollywood es una rama (ramera) de la CIA. ¡Despierten muchachos!). Es el mismo verso de siempre, el Sueño Americano llevado a todos los rincones. A saber: Usted hace un film barato (supongamos con 4 millones de dólares) y luego recauda ¡90 palos verdes!. ¿Ve? era solo cuestión de arriesgar con la moral “americana” y confiar en su talento. Lo mismo ocurre con los millonarios que aseguran que de chicos eran pobres y negros, pero que a fuerza de distintas habilidades, de carácter “americano”, y de fe (en dios, claro) se puede obtener el éxito para el que nacieron. Hay más ejemplos.

Existe una conocida frase yankee que dice: “Cualquiera pude llegar a presidente de EE.UU.”
Otra le responde: “Eso es justamente lo que ocurre”

EL MEJOR CORTO QUE VI EN MI PUTA VIDA Febrero 12, 2007

Posted by carmelorestelli in Ana San Marin, Cine, El Tío y el Sobrino.
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Después de tanta mierda perfumada con fragancias de un verano horrible, pegajoso y facturado con falsos escándalos de pseudo estrellas prostituidas por amor al fierro que hacen calentar a una teleplatea pelotuda y estática acostumbrada a que le metan el dedo en el culo con una programación berreta, masiva y sin vuelo, me he encontrado con un corto de cine que realmente vale la pena por su guión provocador y matemático, sus actuaciones etéreas y precisas, su puesta en escena gloriosa e innovadora, su iluminación tajante y vital, su dirección ajustada y condescendiente como la mirada de dios y una edición adulta y conmovedora que ofrecen como resultado un corto que vale la pena disfrutar como un oasis en medio de tanta manufactura irritante y delincuencial que azota las pantallas como un dardo venenoso en la pupila inocente.

Todos los lunes voy a subir un corto de calidad, vayan sabiéndolo, así después no le echan la culpa de todo a la basura que suelen alquilar para mirar con sus parejas las noches que les provoca angustia tener que mantener relaciones sexuales monogámicas y depresivas.

"911 MYSTERIES" (Imperdible) Febrero 5, 2007

Posted by carmelorestelli in Cine, Diego Perdomo.
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Quiero compartir con ustedes un documental realmente impresionante sobre las explosiones que implotaron a las Torres Gemelas. Es un flamante material que no circula mucho por razones que podrán corroborar con el correr de las imágenes. Les aseguro que les cambiará el modo de entender lo sucedido el 11 de septiembre de 2001. Se llama “Misterios del 11 S” y es más contundente que el acero de las torres. Dura una hora treinta minutos y no querrán que termine. Les recomiendo ponerla en pausa para que cargue completamente.

La subió Julián Gallo desde su impecable Blog

Véanla acá. No tiene desperdicio. Sinceramente.

http://www.juliangallo.com.ar/2007/01/documental-misterios-del-11-de-septiembre-subtitulado-en-espanol/

Una película… dudosa Octubre 23, 2006

Posted by carmelorestelli in Alberto Giménez Arnau, Cine.
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Fui a ver “La dama en el agua”, la última de M Night Shyamalan (Sexto sentido, El protegido, La aldea). No les voy a contar de qué va la película, porque no es mi estilo: hay gente que todavía no la vio y los críticos de cine que cuentan lo que pasa en la película se van al infierno, donde les tienen reservado un castigo muy refinado: los sientan en una cómoda butaca de una sala de cine vacía y les proyectan un policial nunca antes visto, con una intrincadísima trama de misterio pergeñada por el mismísimo Diablo. Pasada la mitad de la película, cuando el condenado ya está tan absorto en intentar desentrañar el enigma que hasta olvidó su triste destino post-mortem, se abre una puerta y en el rectángulo luminoso asoma la silueta de un sirviente del Maldito, que dice:

— ¿Todavía no se dio cuenta de que el asesino es el chofer?

La puerta se cierra y el demonio desaparece. Este castigo se repite una y otra vez, siempre con una película nueva (el Diablo es endiabladamente creativo), por toda la Eternidad. Y bien que se lo tienen merecido.

Tampoco esperen que califique la película, si es buena o mala (ya el título de este post alerta sobre mi indefinición). No se hagan ilusiones, yo no soy crítico de cine y aunque lo fuera, las definiciones tajantes no son lo mío. Si quieren averiguarlo, vayan a verla y después me cuentan lo que les pareció por este medio; estoy seguro de que el debate será interesante. Yo sólo me creo en la obligación de advertirles que en el cine me aburrí soberanamente, desde el principio hasta el final (salvo una parte por la mitad de la película, donde realmente la historia me absorbió), y que no fui el único aburrido, a juzgar por el ruido constante que hacían los otros espectadores al acomodarse en sus butacas (alguien dijo que el mejor crítico de teatro es el culo, y podemos extender la genial humorada perfectamente al cine). Pero luego de salir del cine reflexioné y creo que entonces entendí por dónde pasaba la cosa. Ya me ha pasado: cuando hace unos años fui a ver “Tropas del espacio” (de la que alguna vez debería escribir algo), mientras estaba en el cine me pareció malísima y sólo media hora después, caminando hacia casa, la verdadera naturaleza de lo que el director había querido hacer cayó sobre mí y me sacudió como una revelación. Chapeau!

Volviendo a Shyamalan, a su joven edad (nació en 1970) ya logró hacerse un lugar en el panteón de los directores de cine “de culto”, esos que logran darle una impronta tan personal a todo lo que hacen que sencillamente uno tiene que ver cada nueva película que hacen, como diciendo “¿qué habrá hecho ahora?”. Pareciera que cada creación individual sólo tuviera sentido en el contexto de la “obra” completa; como si cada nueva película fuera una tentativa más elaborada de expresar una misma idea recurrente que los obsesiona y que sólo comprenderemos al final de su carrera. Pasa con Spielberg, pasa con ese genio que es Tim Burton: tuve que ver muchas de sus películas para entender a medias el pedo mental de El joven manos de tijera; y cada vez me convenzo más de que también Shyamalan tiene algo que decirnos que excede el marco de una sola película. Por estos lares, confieso que fui seguidor de Eliseo Subiela, pero creo que ya no puedo seguir siéndolo después de la segunda parte de El lado del corazón o No te mueras sin decirme a donde vas. (Me llevó menos tiempo desencantarme de Marcelo Pyñeiro: bastaron Tanguito y Caballos salvajes para entender que ya nada de lo que haga puede interesarme.)

Si a pesar de haberme resultado mortalmente aburrida, no digo que La dama del agua es una mala película, es porque temo que Shyamalan la hizo deliberadamente así, sabiendo que buena parte de quienes la vieran nos íbamos a aburrir como ostras, y que ahora debe de estar riéndose de todos nosotros; que el muy cabrón lo hizo a propósito, nos puso una trampa y caímos en ella como chorlitos. Si mi sospecha es cierta, en vez de filmar una historia que sencillamente agradara o entretuviera al respetable, Shyamalan se propuso hacer un experimento sicológico, sociológico o estético con su público, dividirlo en una mayoría de personas que manifiestamente no iban a cazar ni medio y una minoría de espectadores que sabrían entrar en juego. Un juego que podríamos resumir así: él nos cuenta una historia sobrecargada, un inverosímil cuento de hadas (a bedtime story), que al resto nos va a parecer absurdo, aburrido, estúpido, tedioso, ridículo, a menos, claro está, que seamos capaces de hacer lo que nos pide y adoptar otro punto de vista (una película como El sexto sentido, que marcó un corte clarísimo y bienvenido en el decadente cine de terror norteamericano, también fue posible sólo mediante un cambio de punto de vista). Eso que espera Shyamalan de nosotros lo explica claramente durante la película (llena de guiños autorreferenciales), y no es algo fácil de hacer (quizá sea esa la moraleja de la historia). Pero si somos capaces de hacerlo, entonces la película tal vez se salve, y nosotros con ella. Si es así, me saco el sombrero ante la manera arriesgada y algo retorcida que eligió el director para componer esta obra abierta que sólo puede cerrar con la complicidad del espectador (aunque me molesta cierta falta de sutileza).

También reconozco que fui a verla para ver actuar una vez más a ese pequeño gran actor que es Paul Giamatti, y que no me defraudó. La rubia Bryce Dallas Howard aporta su belleza gélida y distante, pero creo que sobreactúa un poquito. Y los cazadores de perlitas con buena memoria para las caras van a encontrar en un papel secundario a una de las manicuras que se burlaban de Elaine en el capítulo de Seinfeld en el que nos enteramos de que Frank Costanza habla coreano y tiene un problema de mal olor en los pies.

ATENCIÓN (agregado a las 11.22 del lunes 23 de octubre): La lectora Bandana desafía el justo castigo divino explicado en este post y en el segundo comentario cuenta el final de Los Otros y de Sexto Sentido. Se creen que es joda. Que pueden hacer lo que se les cante con sus vidas. Que el infierno es un invento de los curas. Al final, voy a tener que darle la razón a Benedicto XVI, el secularismo de esta sociedad podrida asusta. No digan que no les avisé.

Una película de mierda (5) Octubre 16, 2006

Posted by carmelorestelli in Bandana, Cine.
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A veces uno teme que una impresión momentánea, puramente subjetiva, empañe la recepción de una película, de una telenovela o de cualquier programa de televisión. Uno se acerca con ingenuidad; poniendo lo mejor de sí y deseando (sobre todo poniendo empeño en el deseo) estar verdaderamente entusiasmado.

Mi hermano me recomendó una película que ya traía muy buenas críticas: “Derecho de familia”. Como mi hermano y yo tenemos gustos muy parecidos, pensé que si a él le había gustado, a mí también debería gustarme. Llevé el televisor a la pieza, compré frutillas y me preparé para una hora y media de entretenimiento.

Durante los primeros quince minutos estuve a la espera de una trama interesante, de gags divertidos, de (por lo menos) cierta ternura en las relaciones humanas (porque la película parece que quiere hablar de eso también). Pasados los quince minutos de gracia, tuve que desilusionarme.

La película no existe.

Hacía tiempo que no veía una película tan aburrida, tan insípida y tan desmembrada. La trama parece construirse con retazos yuxtapuestos de situaciones y problemitas cotidianos de una clase media-alta judía. Como si el director dijera “ahora vamos a agregar esto, después esto otro”: una sucesión de imágenes sin fuerza narrativa, monótona hasta la náusea.

El actor (del que no me acuerdo el nombre, pero es el que se hizo famoso como el Walter de las propagandas de Telefónica: lo llamaremos simplemente “Walter”) hace de abogado, hijo de abogado, que se enamora de Julieta Díaz.

Toda la tensión narrativa descansa en esto: Walter da clases de derecho en una universidad pero su padre quiere convencerlo para que trabaje en su buffet. Walter conquista a Julieta Díaz y tiene un hijo con ella. El padre de Walter se muere. Walter, entonces, para seguir con la tradición familiar, se mete en el buffet de su padre. Fin de la película.

Jamás, ni de cerca, se rozan cuestiones sociales ni económicas; mas bien se apunta al costado naif de las relaciones humanas: el padre que sueña con que su hijo siga por el mismo camino; el hijo que quiere “hacer su vida”. Todos profesionales, todos pulcros y bienpensantes. No se habla de lo difícil que es trabajar como abogado ni como docente en una universidad. El dinero jamás es un problema. El único traspié lo tiene Julieta Díaz cuando le embargan (o algo así) los instrumentos con los que hace Pilates. Pero el abogado Walter se los recupera. Así funciona el mundo: hoy algo sale mal, pero después sale bien. Esa es la ética universal de Burman.

Por un instante pensé que la película iba a dar un giro: cuando Julieta Díaz, que es profesora de Pilates, se va de viaje. Pensé que se mataba, pero no: vuelve.

Los actores hacen eso: actúan. Fingen. Hacen como si se creyeran el patético guión del pseudocineasta Burman. Julieta Díaz, única actriz excelente, está opacada por un papel deslucido, inverosímil, flaco, sin fuerzas. El único que actúa bien es el que hace de hijo de Walter y de Julieta Díaz. Pero eso no es mérito, porque el chico (de unos tres años) no está actuando; está haciendo lo que hace cualquier chico de tres años: improvisa tiernas incoherencias y babea.

Ya “El Abrazo Partido”, anterior film del director, me dejó la impresión de que no era una buena película y de que el director era un pelmazo; pero podía estar equivocado porque era una única película. Ahora sostengo firmemente que ambas películas son una mierda y que todo lo que ha hecho Burman es entretenimiento para viejas de clase media que se emocionan porque su hijo o su nieto triunfan en el mundo profesional y amoroso. Sin embargo, me sigo encontrando con gente que elogia a este infame subproducto de una visión burguesa de las relaciones sociales y, como ya habrán notado, encima ha salido como favorita candidata al Oscar.

Es evidente, ante esto, que mis impresiones claras y firmes están teñidas de una gran subjetividad. Quisiera que los lectores de este iracundo blog opinaran sobre esta película y me hagan ver todas esas cosas que sí vieron quienes la votaron para el Oscar. O acuerden conmigo en que nada bueno puede esperarse de Daniel Burman.

based on a true story Septiembre 5, 2006

Posted by carmelorestelli in Bandana, Cine.
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Hace poco me hicieron ver una película de tiburones en la que no pasaba nada. Básicamente, a una pareja que se queda por error en medio del mar se la comen los tiburones. Aquellos que la vieron recordarán el título; para los que no, ni vale la pena mencionarlo. Se trata de una película de bajo presupuesto, con una sola cámara, que recientemente ha tenido mucho éxito de taquilla.
La película, en su aspecto argumentativo, no tenía momentos destacables. Pero, para dar fuerza a esta debilidad argumentativa, tanto quienes me la recomendaron como la misma imagen de la tapa del DVD decía: “basado en un hecho real”.

A veces me da por contar historias y mucha gente insiste en preguntarme: “¿Eso pasó de veras?”. Y no me tomo el trabajo de contestar lo que debería:

Cualquier narrativa debe sustentarse por sí misma.

Ese es el principio que asumo ante las novelas, los cuentos, los guiones de película, las cronologías históricas y los catálogos de oferta de los supermercados.
Un mal guión no se salva porque alguien le añada que “está basado en un hecho real”, porque toda historia (sea con pretensiones de reproducir la realidad, o con pretensiones de ficción) es una construcción a partir del punto de vista de alguien. Incluso, lo que sea un “hecho real” es algo discutible y en continuo proceso de resignificaciones e interpretaciones. Cuando la narrativa es muy, muy mala e inverosímil no se puede apelar a que fue la realidad la que proveyó tal narrativa, porque la realidad no provee de nada a menos que hagamos una interpretación de ella. No existe un hecho desnudo y objetivo, ni un lenguaje neutro que sirva para comunicar tales hechos. Aun el lenguaje científico está impregnado de subjetividad. Los hechos reales nos son por completo inaccesibles.

Por otra parte, ¿Cuál es esta obsesión con la realidad? ¿Dónde está la motivación de quien va a entretenerse al cine preocupado por si lo que ve es mentira o verdad? “No me gustó Patch Adams, pero después cambié de opinión porque es una historia verdadera”, escuché decir a un espectador de cine con criterio vacilante (Espero no verme en la obligación de aclarar si este comentario es real o ficticio). ¿Qué fue lo que entendió este espectador para considerar aceptable algo que había descartado por ser un bodrio? Nada menos que la ficción de la realidad. Hay algo que tranquiliza a los espectadores y que le hace el trabajo más fácil a los cineastas y cronistas de noticieros: la realidad está ahí, accesible, de una vez por todas y la hemos captado con nuestras cámaras.
La ficción es esta: hay una conexión entre el lenguaje (verbal o en imágenes) y el mundo real. La otra ficción, más peligrosa es: la realidad tiene límites claros, precisos, y esos límites pueden conocerse si de antemano nos dicen de qué lado del límite están las historias que nos cuentan.

(Este post debe considerarse como una parcela de la discusión que abrió Mauro Fernández en su último post: “los periodistas son peor que la policía”. Casi todo lo que yo diga de aquí en adelante será, de manera inevitable, un subconjunto de los problemas que con tanta agudeza vio Mauro)